La comida tailandesa se distingue por su equilibrio de cuatro sabores básicos en casi todos los platos: dulce, ácido, salado y picante, combinado con hierbas frescas como la citronela, el galanga y la albahaca tailandesa, que le dan su carácter aromático distintivo. A diferencia de otras cocinas asiáticas que pueden inclinarse mucho hacia un perfil de sabor dominante, la cocina tailandesa auténtica busca la armonía entre los cuatro elementos en un mismo plato. Por eso la comida tailandesa tradicional, preparada correctamente, sabe de forma claramente distinta a las versiones simplificadas u occidentalizadas que se encuentran en algunos restaurantes.